La trampa de la productividad

La productividad se ha convertido en una religión moderna, y como todas las religiones, tiene sus trampas. Es muy fácil pensar que ser productivo significa estar haciendo algo para adelantar el trabajo o un proyecto, y en lugar de disfrutar el momento, nos dedicamos a 'ser productivos

La trampa de la productividad
Puerto Morelos, Quintana Roo (2026)

La productividad se ha convertido en una religión moderna, y como todas las religiones, tiene sus trampas. Es muy fácil pensar que ser productivo significa estar haciendo algo para adelantar el trabajo o un proyecto. En mi opinión, esto es una trampa en la que creemos estar haciendo algo positivo, y en lugar de no hacer nada o de disfrutar el momento, nos dedicamos a "ser productivos".

Hay muchas herramientas que te ayudan a ser más productivo, a utilizar mejor tu tiempo para incrementar tus resultados. No hay nada de malo en esto, todo lo contrario. Pero ¿qué pasa cuando estas herramientas hacen su trabajo tan bien, que ahora pensamos que cada minuto de nuestras vidas necesita estar registrado y utilizado en cosas productivas? Y lo malo es que no todos vemos los descansos, el pensar, el caminar, el relajarse por un momento o por largo tiempo como algo productivo, sino todo lo contrario.

Yo creo que para ser más eficientes con cualquier tarea, se le tiene que dar el enfoque adecuado. Cuando necesito resolver un problema en el código fuente de alguna aplicación, me gusta entender la aplicación y la función con el problema muy a fondo, para así poder enfocarme en el problema y encontrar soluciones duraderas. Para mí ser productivo significa no trabajar en varias cosas a la vez, y enfocarse de lleno a la tarea en frente de ti — ya sea escribir código fuente, escribir un nuevo artículo, leer un libro, o hasta ver una película.

Por ejemplo, ahora que solo utilizo una pantalla para trabajar, mi enfoque es mayor y logro hacer mis tareas de manera más eficiente. Con dos monitores o hasta tres, me imaginaba que era más productivo hasta que decidí utilizar solo un monitor y vaya sorpresa que me llevé. Con dos monitores era común tener una aplicación de mensajes como Slack y mi email en una pantalla, y el código en el que trabajaba en la otra. En retrospectiva, ahora me doy cuenta que para mí, eso solo incrementaba las distracciones y la cantidad de veces y distancia que movía mis ojos para ver todas las cosas en los monitores.

Mi código mejoró. Mis soluciones fueron más elegantes. No porque trabajara más horas, sino porque trabajaba con más profundidad.

Esta es la razón también por la que me gusta ir al cine a ver películas, ya que la mayoría de nosotros sigue estas reglas de etiqueta y tratamos de ser callados y respetuosos de las personas a nuestro alrededor. Es uno de los pocos lugares donde todavía podemos enfocarnos completamente en una sola cosa.

Los libros de productividad normalmente te aconsejan tener procesos para organizar tu trabajo y así, tener la oportunidad de incrementar esa productividad que muchos buscan. Pero ¿son realmente estos procesos y herramientas exitosos para lograr lo que prometen? Posiblemente, pero lo que sí es verdad es que no hay una herramienta o proceso mágico, algo que te hará más productivo. La mayoría de estos consejos de procesos y herramientas se basan en tener disciplina, en sistematizar tu día y tu trabajo para así mejorar la posibilidad de incrementar la productividad.

Entonces, pareciera que los expertos dicen que para lograr una productividad máxima hay que ser disciplinados, sistemáticos, y dedicar mucho de nuestro tiempo cada día a estas tareas que queremos que sean productivas. Pasar los días contando minutos con alarmas que nos dicen cuándo parar de trabajar en una tarea, descansar unos minutos y después seguir de nuevo. Utilizar calendarios, aplicaciones de tareas, y automatizar procesos para que nos ayuden a ser más productivos, a tratar de adelantar más trabajo en menos tiempo, a enfocarnos en proyectos específicos, etc.

Pero hay otra manera.

Yo me he dado cuenta que trabajo de manera más eficiente cuando le dedico tiempo a una tarea de manera natural. Por ejemplo, leer, escribir, programar — todas estas son tareas que hago de manera frecuente pero no lo hago de una manera sistematizada. Eso no trabaja para mí.

¿Cómo se ve esto en la práctica? Me despierto sin alarma cuando mi cuerpo está listo. Leo durante el desayuno, sin un límite de tiempo. Cuando siento la necesidad de escribir código, abro mi editor y trabajo hasta que el problema esté resuelto o hasta que mi mente me pida un descanso. A veces son dos horas, a veces son seis. No hay un cronómetro dictándome cuándo parar.

Los calendarios no me ayudan, al contrario, me dan un poco de ansiedad y estrés el pensar que tengo algo que hacer a cierta hora — sin saber si eso interrumpirá el flujo de alguna tarea que podría estar haciendo en ese momento. Tener un tipo de organización es bueno, obviamente, pero no al punto en donde todas tus tareas, personales y profesionales son esclavas de esto.

La trampa de la productividad es creer que la vida necesita ser optimizada. Que cada momento debe ser capturado, medido, y convertido en resultados tangibles. Pero algunas de mis mejores soluciones han llegado durante caminatas sin rumbo. Mis mejores ideas para escribir aparecen cuando estoy simplemente pensando, sin presión.

A veces, la mejor manera de trabajar es simplemente... trabajar. Sin sistemas. Sin alarmas. Sin la culpa de no estar siendo "productivo" cada minuto del día. Con enfoque cuando lo necesitas, y con descanso cuando tu mente lo pide. Eso, para mí, es verdadera productividad.


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